jueves, 10 de abril de 2008

Najat el Hachmi


A los 8 años, Najat el Hachmi (Nador, Marruecos, 1979) llegó a Catalunya. De orígen bereber (que no es lo mismo que marroquí, matiza), estudió filología árabe en la Universitat de Barcelona, se licenció y colaboró con diferentes medios de comunicación. En 2004 publicó un exitoso ensayo, Jo també sóc catalana [Yo también soy catalana], sobre la immigración en Catalunya y su experiencia propia. Recientemente, con su primera novela, L'últim patriarca, ha ganado el Premi Ramon Llull 2007 de novela, el más prestigioso de las letras catalanas. Najat es una chica a veces incómoda, para unos y para otros; es una chica de pensamiento libre, aborrece el paternalismo, el racismo, el buenismo, los etnicismos y las modas y etiquetas políticamente correctas. Actualmente vive en Granollers, donde es mediadora social del municipio. La inmigración tiene carencias por todos lados; en todas las reseñas o entrevistas se remarcó su orígen inmigrante, cuando hace ya más de veinte años que es catalana, escribe en catalán y es una escritora catalana. Ella misma cuenta una historia que nos da clara muestra de la incapacidad de muchos para abordar con sentido común la inmigración. A su hija, al entrar en la escuela, la pusieron en una clase de refuerzo de matemáticas y lengua. Cuando Najat preguntó por qué, pues su hija lleva bien esas materias, le respondieron que porque se llamaba Rida el Idrissi y no la conocían. Así vamos...

Inmigrantes y no


Se habla mucho de la inmigración en nuestro país y en nuestra ciudad. Será quizás porque siempre eramos nosotros los emigrantes... Pero, ¿quienes son los inmigrantes? ¿Quienes no?


Son inmigrantes los negros que estan en la calle vendiendo discos, devedés y material trucho o robado; el camerunés Samuel Eto'o, por contra, no es inmigrante sino una estrella, un crack del fútbol.


Son inmigrantes los paquistaníes y magrebíes del Raval. No son inmigrantes los franceses que viven en Pedralbes, tienen coches grandes y niños que estudian en el privadísimo Liceo Francés. Tampoco son inmigrantes los norteamericanos que se mueven por Sant Just Desvern y la American School of Barcelona o la Benjamin Franklin International School.


Son inmigrantes los que cruzan el estrecho de Gibraltar, de Marruecos a España, en pastera. No son inmigrantes los alemanes que beben litros de cerveza en las terrazas de las Ramblas y se mean por las calles y gritan y dan pena y vergüenza ajena.


Son inmigrantes los que viven en pisos pastera o en camas calientes. No lo son aquellos europeos que se hacen con muchos de los pisos de la ciudad para luego ponerlos de alquiler a precios imposibles, muchas veces directamente para otros extranjeros adinerados no-inmigrantes.


Son inmigrantes las mujeres que cuidan a los ancianos, las que limpian y barren las casas, las que se prostituyen en las calles. No son inmigrantes los niños europeos que vienen al sol de Barcelona, a la ociosidad y a incordiar con el skate por la plaza del Museo de Arte Contemporáneo.


Y así, la dialéctica sobre la inmigración podría seguir párrafos y párrafos, pero la cuestión es... ¡tant se val d'on ets si el que ets és pobre! [¡Da igual de donde eres si lo que eres es pobre!]

martes, 8 de abril de 2008

SISA


Jaume Sisa nació en el seno de una família trabajadora en el barrio barcelonés del Poble-Sec el 1948, el mismo barrio obrero donde había nacido cinco años antes el noi del Poble-Sec [el chico del Poble-Sec], Joan Manuel Serrat.


Pero Sisa estaba llamado a ser la gran icona de la contracultura underground de la Barcelona de fines de los sesenta y sobretodo los setenta, un momento brillante de la cultura popular de una ciudad que vivía los últimos tiempos de la dictadura y los primeros pasos a la democracia. Sus inicios tienen lugar en 1967, y ya en 1968 aparece el primer single, L'home dibuixat [El hombre dibujado]. En 1971, su disco Dioptria brilla con luz propia, y en 1975 aparece el mítico tema Qualsevol nit pot sortir el sol [Cualquier noche puede salir el sol], una canción que ya forma parte del cancionero popular y el imaginario colectivo del país.


Pero pasó la tormenta de los setenta y el país cayó en la atonía, y Catalunya en un gobierno nacionalista populista. En 1984 Sisa optó por irse de ese sueño frustrado, de esa Barcelona que pudo ser y desapareció... desapareció aquella Barcelona y desapareció Sisa, no sin antes publicar su despedida: Transcantautor. Última notícia (1984).


Dijo que se había jubilado, que estaba en un geriátrico... y no volvió hasta el año 2001, con el genial disco Visca la llibertat [Viva la libertad], que iniciaba con la tierna pieza Tornar a cantar [Volver a cantar] y cerraba con la preciosa canción que daba nombre al disco. Y en 2005 aparecía otro disco con canciones nuevas, El congrés dels solitaris [El congreso de los solitarios], igualmente genial, y ahora este último recién editado: Ni cap ni peus [Ni pies ni cabeza].


Son para la historia canciones como L'home dibuixat, Qualsevol nit pot sortir el sol, El setè cel [El septimo cielo], el Himne Galàctic [Himno Galáctico] o Visca la llibertat.

Ni cap ni peus [Ni pies ni cabeza]


Estaba hoy leyendo el periódico y ví la notícia: nuevo disco de Sisa. Por supuesto, por la tarde me he acercado a comprarlo. Sisa, el cantautor galáctico, es un referente: surrealista, soñador y libertario, es la viva imagen de una cierta forma de ser catalán. El nuevo disco, Ni cap ni peus [Ni pies ni cabeza] ha sido producido esta vez por el mallorquín Joan Miquel Oliver, letrista, compositor y alma de Antonia Font, nombre de chica (una compañera de la universidad) para un grupo de rock formado por cinco chicos. Surrealista pero con otro tono, más pop... Y esta es una de las muchas facetas de este outsider, que acaba de publicar una novela igualmente surreal, "El misteri de l'amor" [esto no me tomo la molestia de traducirlo, ok?;-)]

Recién acababa de comprar el libro, vi gente asomándose al auditorio de la tienda. Me acerco y veo que el periodista Xavier Grasset está con J.M. Oliver presentando el libro. Entro y escucho un rato, nos reímos, y después se arma una cola para que el autor firme el libro. Yo me junto y le acerco el disco de Sisa, donde su colaboración es destacada, y me lo firma. Dice así: "Per en Ramon, el disc de l'astre. Joan Miquel." ["Para Ramon, el disco del astro"]

Quizás sea un poco extraño pedirle a un músico que presenta una novela que le firmes el disco de otro, pero en fin, la vida es muy extraña, no té ni cap ni peus [no tienes pies ni cabeza].

Casals y la paz que no pudo ser (1936)


Y seguimos en la Barcelona de julio de 1936. A las seis de la tarde del día 19 un gran concierto en el Teatre Grec [Teatro Griego] de Montjuïc devía dar fin a la Semana por la Paz, que terminaba aquél día sangriento, ironías de la historia. La Orquesta Pau Casals y el Orfeó Gracienc iban a interpretar la Novena Sinfonía de Beethoven, que ya entonces era considerada universalmente un símbolo de paz, y el director iba a ser el propio Casals.

En la tarde del 18 de julio, en el Palau de la Música Catalana, Pau Casals dirigía la orquesta que llevaba su nombre y el Orfeó Gracienc en el último ensayo de la obra antes del estreno del día siguiente. Gran parte de la obra ya había sido ensayada y sólo faltaba repasar el último movimiento, que incluye el célebre Himno a la alegría. Fue entonces cuando un emisario venido directamente del Palau de la Generalitat [sede del gobierno catalán] entregó a Casals un mensaje del consejero de Cultura, Ventura Gassol, en el que éste comunicaba al músico el alzamiento militar y le instaba a suspender el ensayo y el concierto pues se temía que la violencia estallara de un momento a otro en la calle.
Casals, intuyendo que lo que acababa de suceder iba a tener gravísimas consecuencias, se dirigió a los músicos y cantantes diciéndoles: "Queridos amigos, no sé cuándo podremos volver a estar juntos; propongo que antes de separarnos terminemos la obra". Todo el mundo estuvo de acuerdo y así ocurrió que, mientras en el Palau de la Música se cantaba "Y todos los hombres serán hermanos" en las calles se estaban empezando a alzar las barricadas. Casals confesó años más tarde a sus biógrafos que en aquellos momentos las lágrimas no le dejaban ver la partitura.

El concierto no pudo ser. Solo 70 años después, el 18 de julio de 1936, el Himno de la alegria sonó en el Teatre Grec de Barcelona.

lunes, 7 de abril de 2008

Olimpíadas Populares


Ahora que la llama olímpica corre por el mundo hacia China, se levantan por todo el mundo voces contra la política de ese país y a favor de los derechos humanos; y los Estados y el Comité Olímpico Internacional... oídos sordos.

Algo parecido pasaba en 1936. Para aquella cita olímpica, se había presentado años antes la candidatura de Barcelona, pero la nominación sería para Berlín, que quiso convertir las Olimpíadas en una apología del nazismo y de sus valores raciales y militares. Entonces, la progresista Barcelona decidió realizar unas Olimpíadas Populares, antifascistas y en defensa de los valores de la paz y el respeto entre naciones e individuos. Se inscribieron 23 federaciones con seis mil atletas de todo el mundo, y el evento trajo a la ciudad veinte mil visitantes, desbordando las previsiones y causando problemas de alojamiento.

Un día antes de la inauguración oficial, el 18 de julio, se hacía un ensayo general en el Estadio de Montjuïc, mientras el país entero estaba al tanto de los movimientos de los militares españoles; el día anterior el General Franco se había alzado contra la República en Marruecos. La madrugada del 19 de julio de 1936, Barcelona salía a la calle para derrotar a los militares colpistas. Nacía la revolución social y la Olimpíada Popular quedaba en nada; pronto salieron las primeras columnas de milicianos antifascistas de Barcelona hacia Zaragoza para liberarla del fascismo, y a esa ardua tarea se afiliaron muchos de aquellos atletas extranjeros.

La revolución sería barrida, vendrían décadas de dictadura... En 1992, por fin, vendría el momento de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Pero esa ya es otra historia...

domingo, 6 de abril de 2008

Un puente de mar azul

Hola, muy buenas, bienvenidos todos a mi blog. Parece ser que en los últimos tiempos no estamos muy creativos, así que esta cabecera lleva por nombre Un pont de mar blava [Un puente de mar azul], tan poético que no podía ser mío: se trata de un espectáculo y disco (1993) del cantautor catalán Lluís Llach.
En ese trabajo, Llach quiso cantar a ese mare nostrum, el Mediterráneo, reivindicando este mar como lo que fuera históricamente: un puente entre culturas, una ruta de comercios e intercambios. Un mar que ahora es un muro entre el Norte y el Sur... y por esto, el trabajo Un pont de mar blava, un canto al derecho a la diferencia y al placer del mestizaje, posiblemente los únicos caminos donde cualquier proyecto de futuro es posible.
Al igual que el Mediterráneo, con este blog quiero tender un puente para contar un poco mi mundo a la gente de mi querida América Latina, así como otra gente de otros lugares, porque el conocimiento es la fuerza que tenemos para derribar cualquier muro y cualquier prejuicio. Así pues ahí va este blog con mi punto de vista acerca de cosas que vea, viva o sienta, acerca de mi entorno o de la visión que en mi entorno se tiene de otras cosas que pasan por allá... así podemos intercambiar puntos de vista (es importante, pues, vuestra aportación en comentarios).
Y, por supuesto, como mis comentarios son subjetivos, espero que mis paisanos dejen sus comentarios para dar sus puntos de vista.
Un abrazo y bienvenidos